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Junio 29 de 2017

AUTISMO INFANTIL REDEFINICIÓN Y ACTUALIZACIÓN

Publicado el Miércoles, 30 de Marzo de 2011

AUTISMO

Han pasado 67 años desde la primera descripción de este fenómeno clínico que llamamos autismo infantil en el año 1943, la cual fue reportada por el muy conocido y afamado doctor Leo Kanner. Desde entonces, la cantidad de investigaciones, libros, artículos académicos y científicos que se han ocupado de este tema, han crecido vertiginosamente. Para dar una idea, si se revisa el sitio PubMed en Internet que recopila artículos de revistas científicas, veremos que desde la década del 50 hasta lo que va de este año 2010, se recogen más de 15 mil trabajos relacionados con los trastornos que cursan con autismo, tanto en niños como en adultos. Igualmente, son centenares los libros publicados, además de los eventos realizados en torno a esta condición como congresos, seminarios, cursos, etc. En el catálogo de la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos se tienen registrados 1481 libros cuyo tema es el autismo infantil, con fechas de publicación que van desde 1983 a 2010, sin contar los que se produjeron en los años entre 1943 y 1982.

Se puede decir que esta entidad clínica sobrepasó en interés, tanto de los profesionales de las ciencias médicas y sociales como del público en general, a otros trastornos mentales que durante las primeras décadas del siglo XX atraían este interés, como lo es el caso de la esquizofrenia. Se han creados más grupos organizados en torno al autismo que los relacionados con otros problemas de la salud mental. No cabe duda pues, de que el autismo infantil tiene un lugar de primera importancia entre los trastornos estudiados y tratados por las ciencias de la salud, especialmente dado el impacto que tiene en la vida de las familias que cuentan entre sus miembros con algún autista, así como por el acelerado incremento de casos que surgen cada año en todo el mundo, lo que lo convierte en una verdadera pandemia. Téngase en cuenta que en un país como los Estados Unidos de Norteamérica, donde las estadísticas se llevan con mucha seriedad, la prevalencia del autismo en todas sus variantes ha llegado ser de un caso por cada 150 niños. No es de menor importancia el hecho de que se sigue sin conocer todo lo que se quisiera sobre sus posibles causas, aunque se tienen fuertes sospechas de que factores externos productos de la actividad industrial, puedan ser causantes de efectos perniciosos sobre los organismos humanos en desarrollo, dando como resultado, además de otros problemas médicos, la aparición de cuadros de autismo.

Fue definido por su descubridor como una psicosis de la infancia, quien además utilizó la palabra autismo para definir la característica principal de los niños afectados, que era su extremo aislamiento y falta de contacto social. Kanner nos describe estos pacientes suyos como “niños que denotaban tendencia al retraimiento antes de cumplir un año de edad”, por lo que llamó a este trastorno “autismo infantil precoz”. El término “autista” derivado del griego y cuya etimología es un repliegue patológico de la personalidad sobre sí misma, había sido aplicado previamente por Bleuler hacia 1911, para referirse a uno de los síntomas cardinales de las esquizofrenias: el esquizofrénico, quien, aunque por razones diferentes, también se aleja de la realidad y del mundo con mayor o menos intensidad dependiendo del tipo de psicosis que padece.

El autismo infantil precoz siguió siendo considerado como psicosis propia de la infancia y así apareció en la 9ª. Clasificación Internacional de las Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En esta taxonomía se señalaba, con el código 299, a las “psicosis peculiares de la niñez” y bajo esta categoría, la del autismo infantil precoz y las psicosis desintegrativas con los códigos 299.0 y 299.1, dejando los códigos 299.8 y 299.9 para las categorías denominadas “otras” y “sin especificar”. Las categorías entre el 299.3 y el 299.7 se dejaban abiertas para futuras descripciones específicas de otras psicosis de la niñez, como se hizo con los apartados correspondientes a otras entidades nosológicas.